lunes, 26 de abril de 2010

Fotico con colorintxus

La verdad, esta foto no es que la haya hecho yo, la ha hecho el ordenador. Me hace mucha ilusión esto de las solarizaciones y los colores raros que se quedan. En Inedi nos enseñaron a hacerlo manualmente. Pero esque tengo un ordenata tan lleno de encanto que si se pone también lo hace él por su cuenta. Bueno, abrazotes. Estoy dibujando mucho a linea con tinta, y aprendiendo mucho de comic e illustración. Josune Muñoz, de Skolastika, un centro para aprender literatura de mujeres, me está guiando y apoyando en ese camino. (bueno, claro, y Rosa Valbuena, y Amaya Atorrasagasti, y Fran Fonseca.... Tengo muchos buenos maestros y mucha buena suerte de contar con su apoyo.)

domingo, 7 de marzo de 2010

Alguna obra que realicé en el museo de reproducciones artisticas



En 1988 entré a estudiar dibujo y pintura al museo de reproducciones artísticas, con Manu, "El ruso" (que en una entrada mas abajo ya os he explicado que era muy mayor y no pudo seguir viviendo). Fue una época muy buena, llena de actividad y arte, llena de vivencias en compañía de gente que recuerdo con cariño, llena de aprendizajes. Aquí tengo cuatro muestras del tipo de trabajo que desarrollábamos, con un dibujo muy preciso y una técnica muy depurada.
Manu era un gran maestro, y nos ponia muy claro
que habia que aprender, tener disciplina y trabajar
duro. Le agradezco cantidad todo lo que hizo por
mi.

Cerámicas de hace mucho tiempo.



En 1978, con 12 años, comencé a hacer cerámica con Esperanza Aguirre y Alicia Bilbao, las dos unas grandes expertas, tanto en el campo del arte como en el de la vida. Me ayudaron cantidad, y además de disfrutar muchísimo en clase me enseñaron el oficio. Fue y ha sido una gran bendición en mi vida que aquellas dos mujeres me guiaran y enseñaran con tanta sabiduría, habilidad y arte. Estaba haciendo un trabajo de diseño gráfico y he escaneado estas tres imágenes, solo tres ejemplos entre las innumerables esculturas que jalonaron mi adolescencia. No quiero olvidar a Marcos Hernando ni a Begoña Peciña ni a Jane Humaran, que también me enseñaron mucho y muy bien en aquella época. Desde aquí, gracias.

lunes, 15 de febrero de 2010

dibujitos con photoshop

no es que tengan una entidad para echar cohetes, pero como estaba dibujando en clase de diseño y han salido estos dos archivos inventados, pues he decidido subirlos y asi añado algo al blog. Estoy dibujando bastantes acuarelas, pero no las he digitalizado, asi que no las he subido al blog. Me parece curiosa esta imagen con fondo negro porque parece un monotipo. curioso. La otra me parece algo cursi y churri, pero sin mas, un dibujillo.

domingo, 31 de enero de 2010

La que he liado


Oye, lo siento. Acabo de mirar en internet y hay varios Ramiro de la Fuente. Resulta que es un nombre bastante común. No se, se me había ocurrido. Si a alguien le ofende que me lo diga y cambio el nombre del cuento.

A raiz del dibujo de hoy he escrito un cuento

Hoy he dibujado la ilustración de mas abajo y al mirarla me ha sugerido la historia que paso a narraros:

El aire especial de Ramiro.


Ramiro de la Fuente Alvarez era un señor muy bien educado que vivía en una gran ciudad. Apenas se daba vueltas por las inmediaciones de la urbe, porque estaba siempre muy atareado con todas las gestiones que le encargaban en la oficina, de la que era recadero. Ramiro de la Fuente Alvarez jamás había pisado la Campiña del Buen Garbeo, que era así como se denominaba el descampado de las afueras donde se encontraba el aire más limpio de la zona.


Erase que se era una oficina de marketing y relaciones públicas. Erase que se eran una sarta de millonarios excéntricos tratando de encontrar algo novedoso de lo que enorgullecerse y fardar. Erase que se era unos empresarios avispados, deseosos de encontrar que vender para así engrosar sus peculios. Erase que se era el aire mas limpio de la zona. Erase que se era un oficinista, el pringado mas seguro de su importancia, que currelaba a horario fijo en una empresita mínima, siempre al mandado de terceros. Erase una empresita mínima con ganas de medrar y unos jefes algo desaprensivos... que miran en torno suyo y eligen una cabeza de turco para su plan perfecto que no falla...

Conclusión: los jefes de Ramiro de La Fuente Alvarez le mandaron hace tres años que fuera a la mencionada campiña y les llenara el bolsillo de la camisa con puñados de aire. Un aire único que Ramiro tenía que envasar con esmero y de modo artesanal en unos botellines que guardaban en los almacenes. La labor de Ramiro era dificil y algo grotesca, por no decir muy grotesca. Al cabo de quince dias, empleado durante ocho horas diarias en apañar el aire a manotadas y tratar de que no se le escapara por entre los tejidos de su ropa, los periodistas de diversos medios comenzaron a dar publicidad a una historia, como ellos lo llamaron con mucha ironía y retintin de “tesón e inigualable amor por el trabajo”. El aire se le escapaba, no llenaba casi nada el bolsillo, y dia tras día el cincuentón volvia derrotado a la oficina, para llenar lo que el consideraba que era apenas dos terceras partes del recipiente, que inmediatamente tapaba con un corcho para que no se le escapara el tan preciado gas. Enseguida los millonarios se apercibieron de que el aire de esa campiña era, como decía en la revista mas chic del mercado, “una delicia para los pulmones y un saludable receso para un dia lleno de preocupaciones”. Ramiro de la Fuente cobró celebridad. Su fotografía aparecia tanto en publicaciones de actualidad como de forro de las carpetas de los adolescentes. Su historia se vendía como churros, y el pobre hombre era el hazmerreir de toda la alta sociedad con sus sudorosas explicaciones, proferidas entre visaje y visaje por apañar un aire lleno de sonidos de claxon, voces de niños y flashazos de los fotografos que dia tras dia se arremolinaban en torno suyo para no perder ripio de la atracción que suponia su quijotesca cruzada en pos del aire. Despues de una gran subida en las ventas del aire envasado, salieron competidores al negocio. Otros hombres y mujeres de diferentes edades trataron de hacer la competencia al negocio del aire envasado. Pero el marketing de la empresa de nuestro hombre se basaba en un punto clave: todos aquellos otros sujetos eran mas o menos bien parecidos, mas o menos agradables al trato, mas o menos eficaces... pero para nada tan risibles como el larguirucho y calvorota de Ramiro, con su afectada seriedad y sus ínfulas de superioridad. Al cabo de un tiempo, y aunque las ventas se estancaron algo, los competidores tuvieron que cejar en su empeño en gran medida. El aire envasado que nos ocupa, si bien no quedó como monopolio, si tomó un viso mayoritario en la cuota de mercado. Ramiro de la Fuente continúa haciendo lo que le hacen los jefes, va de ocho de la mañana a seis de la tarde a la campiña y da continuas manotadas en el aire límpido de la sierra para apañar cuanto mas aire limpio pueda. Sobre todo ahora, que los curiosos le han respirado tanto alrededor que Ramiro se pregunta cuanto de limpio seguirá teniendo el valioso aire.